Sefarad Mesianica - Can Shabat
Biografía
Las personas que componen Sefarad Mesiánica y Sefarad Medieval somos una familia que tiene una motivación y/o vocación en todas las partes que se han ideado como motor de esta iniciativa.  Vivimos en la zona de Igualada, en plena frontera de la reconquista y en la ruta de los castillos.  Visitando diferentes pueblos que no están en las rutas "judías" oficiales, hemos visto sus calles evocando su presencia como "Call", "dels Jueus", lo que sugiere que estaban aún antes de las leyes que les obligaban a vivir en zonas específicas de los pueblos.  Si no estuvieron, no habría necesidad de especificar una calle para ellos.
 
De estas visitas surgió una inquietud natural para restaurar la memoria de los judíos que antaño andaban por las calles de Sefarad, comerciaban y vivían (con una armonía discutida/discutible) durante muchos siglos.
 
Así que Sarah (avatar de Helen Segura) es la que ha comenzado esta página con la idea de promover un entendimiento de cómo se vestían y vivían aquella gente - si era diferente a los demás, o si, en cambio, gustaban de vestir igual y vivir sus vidas como cualquier hijo de vecino. Es básicamente una recopilación y resúmenes de escritos de otras páginas y autores, que menciono en cuanto lo pueda saber.


 
INTRODUCCIÓN
 
Desde el siglo IV hasta el siglo XIV, en el modo de vestir, se produjeron cambios escasos y muy lentamente. La mayor parte de la población vivía en el campo y el atuendo empleado se llamaba brial. De obligada referencia es la cita de Aymeric Picaud sobre las vestimentas y el calzado campesino:
«visten con paños negros y cortos, hasta las rodillas solamente, a la manera de los escoceses, y usan un calzado que llaman abarcas, hechas de cuero con pelo, sin curtir, atadas al pie con correas, que solo resguardan la planta del pie, dejando desnudo el resto».
 
Abarcas siglo XIII
 
Para la mujer la doble túnica hasta los pies. Encima un manto con un broche en el centro al estilo bizantino, y un velo cubriendo la cabeza para mostrarse en público. Para el hombre: la camisa interior, sobre ella el sayo, túnica corta, cubrían las piernas con las calzas hasta el muslo, y completaba el atuendo el manto a veces con capucha. En épocas más cálidas llevaban la capucha sola, cuando amenazaba lluvia. En el campo, tanto hombres como mujeres llevaban sombreros de paja con corona ancha para protegerse del sol.
 
Desde finales del XII hasta el XVI se impuso la gayadura. Se trataba de combinar distintos colores vistosos en una misma prenda: en las calzas, la aljuba o el justillo.
 
En general se vestía con varias prendas superpuestas.
La ropa interior se basaba en una camisa (o camisón, o camisola) que se mantuvo como prenda básica y más bien larga durante toda la edad media acortándose durante el renacimiento. En verano y en casa la mujer llevaría solamente la camisa sujeta con un cinturón y protegida con un delantal.
Respecto al resto de la ropa interior se sabe que los hombres llevaban calzones (parecidos a nuestros calzoncillos largos o estilo "boxer") y calzas (medias de tela cortada al biés) que se ataban a los calzones.
El caso de las mujeres es más misterioso pero se sabe que llevaban calzas. Personalmente creo que llevarían también calzones porque ¡las calzas debían atarse a algo!, y los paños sucios (para la menstruación) ¡tenían que ser sujetos! Hacia finales del siglo XV hay indicios también de que al menos algunas españolas habían adaptado la ropa interior de los hispano-árabes: una especie de pantalones muy anchos y sueltos que llegaban hasta las rodillas llamados zaragüelles.
Algunos dicen que “no se sabe si llevaban algún tipo de sujetador, aunque hay que decir que los trajes ajustados no suelen precisarlo”. Esto puede ser el caso de las mozas, pero las maduras con más volumen por haber parido y amamantado, y con pezones más marcados que se notaría a través del lino o lana fina, seguramente utilizaría los vendajes de toda la vida para estar más cómodas en el trabajo y por pudor. Esta es mi opinión.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
De izquierda a derecha se ve un campesino en la cosecha luciendo sólo su camisa y braes. Después un hombre se viste su camisa larga y calzones. Los pantalones podrían ir ajustados a la pierna o sujetos a las calzas. La última imágen es de unas atletas romanas. Si tenían sujetadores entonces, también los tendrían en el medievo.

En este enlace teneis una noticia de interés sobre el tema de la ropa interior en inglés:
 
Para salir a la calle, por encima de la ropa interior, se llevaba la túnica de buena tela, mas o menos elaborada y con mas o menos bordado según el nivel social. Se podría llevar encima de esto un abrigo (sí, incluso con mangas). De obligación era la capa. Todo el mundo la llevaba, con o sin capucha, desde los hombros hasta la rodilla o el tobillo en cuanto a largura. Se utilizaba como manto de dormir en caso de ser sorprendidos fuera por la noche cuando iban de viaje.
En la imagen de la izquierda vemos claramente la camisa interior, ajustada hasta la muñeca y largo hasta el tobillo.  La cabeza cubierta.  La túnica exterior de diario con mangas cortas para verano o para facilitar el trabajo.  Los zapatos como éstos:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En la imagen la dama esta preparada para salir, con sus mangas largas, el tocado de rigor y la capa. 
 
Hacia el final de la Edad Media las calzas se vuelven más sofisticadas, hasta llegar a las calzas enteras, que serían como pantalones ajustados con un parche delantero para cubrir el hueco de la bragueta.
 
Otra característica de la ropa medieval es la de cubrir gran parte del cuerpo. Normalmente, tanto hombres como mujeres, iban cubiertos desde el cuello hasta la muñeca y hasta los tobillos. Sólo en las ilustraciones de labores del campo o en las de gente relajándose en casa, se ven piernas o brazos descubiertos.  Las mujeres no llevaban escote alguno.
Por supuesto no existían cremalleras ni velcros y los botones solían ser pocos y más bien decorativos. Para cierres pequeños (como el del escote) se usaban broches. Para los trajes ajustados solían usarse los cordones (atados siempre en zig-zag).
Las primeras camisas que hice para mi y mi hija fue de este tipo pero no son prácticas. Con el cierre en cordones detrás yo necesitaba alguien que me ayudara a vestirme. Aunque los terratenientes o mercaderes tendrían personal a su servicio, no me consta (corregidme si yerro) que tuvieron sirvientes de cámara.  Los hijos podrían ayudar, pero ¿que hacer hasta que no tuvieron edad?  Mi hija no podía amamantar a su hijo, así que hice su vestido con el cierre delante. Cumplió la función pero ¡tenía un aspecto“raro”!
Ropa anterior al siglo XII
Básicamente son túnicas (como las camisetas de manga larga pero llegando hasta por debajo de las rodillas o hasta el suelo) con diferentes adornos y sujetas con cinturones. Las túnicas se superponen y adornan con bandas de dibujitos.
Los estilos más elaborados son difíciles de interpretar. Por ejemplo, hay por ahí una iluminación de los reyes visigodos en que no es obvio la diferencia entre el traje de la reina Urraca y el de los reyes.  Creo que es ésta:
 
La vestimenta española antigua es un tema poco explorado; el observador casual encontrará pocas referencias a este período en las fuentes sobre vestimenta en general, e incluso en los libros de arte específicos. Encontrar representaciones pictóricas a menudo requiere una visita a una biblioteca bien surtida. Algo hay en Internet. Sin embargo la búsqueda vale la pena, pues lo que emerge es un conjunto de prendas de vestir únicas, mayormente desconocidas y normalmente ajenas a las tradiciones del resto de la Europaoccidental.
 
Siglos VII a X
La prenda básica de los visigodos, al igual que de los romanos, era la túnica con mangas. Hay varios tipos descritos: la túnica pectoralis (corta), la túnica escarlata y la túnica coccina (rojas), y la armilausa vulgo. La armilausa no pertenecía a la tradición romana, ya que era una prenda abierta por delante y por detrás. Algunas de éstas tenían una falda abierta con puntas agudas y pueden verse en los relieves visigóticos asturianos. También hay mención de una túnica para mujeres llamada amiculum, vestida en Roma por mujeres de dudosa reputación pero usada en España por las mujeres decentes.
 
Aún se evidencia el uso de la túnica romana, decorada con tiras verticales llamadas clavii. Las túnicas se decoraban frecuentemente con listas llamativas, tanto horizontales como verticales. Se llevaban ajustadas con un cinturón grueso con hebilla conocido como un cingulum, muchos de los cuales se han encontrado en las excavaciones de enterramientos.
 
También hay un estilo inusual representado en el codex Armilianensis, un manuscrito visigótico. En él podemos ver tanto hombres como mujeres vistiendo lo que parece ser una túnica o traje largo con hileras de vuelos. Boucher especula que éstos fueron introducidos a España por mercaderes de Siria, donde se usaba este tipo de trajes de inspiración cretense. (Ver Boucher p. 132,Davenport p. 109)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Las capas y mantos eran usados por ambos sexos y por todas las clases sociales. Varias formas de la capa romana se llevaba recogida, y el chlamys que era una capa corta semi-circular se llevaba atado, sobre el hombro izquierdo. San Isidoro hace especial mención del mantum hispani que era un manto pequeño que llegaba sólo hasta las manos, y que se convirtió en una prenda común de la moda española de los siglos siguientes. Hay también evidencia de que se usaba el pallium romano, una capa rectangular. En España, sin embargo, este manto no se sostenía con una única fíbula (broche similar a un imperdible) sobre el hombro, sino que se llevaba con fíbulas colocadas a ambos lados del pecho.
 
Los hombres (y posiblemente las mujeres) llevaban varios tipos de prendas para cubrir las piernas, similares a los pantalones modernos. Las brae eran pequeñas, y sólo cubrían las partes intimas, mientras que las femoralia eran más largas y también cubrían los muslos. Los tubrucos, un nombre que hoy se usa para pantalones, se llevaban bien ajustados o sueltos alrededor de los tobillos. Estos pueden verse en los relieves romanos como parte del atuendo bárbaro, y Bernis observa que guardan un fuerte parecido a los pantalones usados por los partos en Persia.
Centrándonos ahora en la parte superior, se ve que el pelo corto llevado durante el periodo clásico romano va dando paso a estilos más largos, y que estos nuevos estilos favorecían los flecos llegando a las orejas. Era costumbre que las mujeres jóvenes llevaran el pelo suelto, señalando su estado de solteras. San Isidoro también menciona un capitulare relacionado con la vestimenta de las mujeres, pero sólo podemos hacer suposiciones sobre sucontenido.

Siglo XI
Las gentes de los siglos XI y XII llevaban unas determinadas prendas que además de protejerles de las inclemencias, mostraban su condición social y su identidad. Campesinos y artesanos llevaban ropas mas cortas y sin teñir. La ropa resultaba cara, incluso las piezas más sencillas, y aún más si se utilizaban tintes. Además es de sentido común que unas vestimentas más largas suponían un gran estorbo a la hora de desenvolverse en su trabajo y el día a día. Existen imágenes de campesinas con sus faldas recogidas en sus cinturones para facilitar su trabajo y los hombres con un sayo hasta medio muslo y un pantalon ceñído en el tobillo e incluso más arriba. Todo el mundo se llevan las camisas remangadas en verano.
Después estaban las clases con mayor poder adquisitivo y su ropa era bien diferente. La calidad del tejido aumentaba así como el colorido.
Los nobles, con su superior categoría económica, lucían largas, grandes y holgadas ropas confeccionadas con tejidos de lujo procedentes en numerosas ocasiones del mundo oriental. Y su calzado era de piel suave y flexible.
La España mozárabe, aquella bajo el dominio musulmán, desarrolló estilos de vestir distintos de los del resto de la Europa cristiana. A diferencia del periodo anterior, hay más evidencia en las miniaturas sobre los estilos usados en esta etapa de la historiaespañola.
Bernis menciona por primera vez la camisa, pero no explica la naturaleza de esta prenda, excepto por su mención de las camisas lineas (de lino) y las camisas siricas (de seda) y del hecho de que estas sean blancas y de otros colores. Hay, sin embargo, más información sobre las túnicas. En España, a diferencia del resto de Europa, estas se observan en gran variedad y muchas tienen nombres de origen árabe. La mutebag era ajustada y sin mangas mientras que el mofarage o mofarrex tenía una abertura desde la cintura, dejando las piernas descubiertas.
La clase superior llevaba túnicas de diferentes longitudes que se llevaban superpuestas. Las túnicas exteriores se llamaban pintelles, o aljubas, un término usado en siglos posteriores para designar a la prenda usada sobre todas las demás. Hay también referencias a la adorra, que se abotonaba por la parte delantera, probablemente la referencia más antigua a los botones. También se ven túnicas abiertas por la parte delantera hasta un punto invertido, otras alargadas por detrás hasta los tobillos (a veces en puntas) y aún otras con una cola rectangular por detrás.
Las túnicas se hacían de lana y lino y, en el reino de León, se las podía ver hechas en cara seda coloreada. (La España musulmana en esta época competía con Oriente en la manufactura de telas de seda.) Las prendas se decoraban con tiras (posiblemente bordadas) sobre los puños, mangas, y hombros. Una misma prenda podía estar hecha de diferentes colores de tela. Los tejidos eran decorados con pequeños diseños que ocupaban toda la tela, especialmente grupos de tres puntos, y también con diseños de rayas más grandes.
También se desarrollaron una gran variedad de mantos, que podían ser mobatana (forrados de pieles), barragán (lana), y alifafe (hecho de diferentes pieles). Pieles comunes eran las de comadreja, conejo y cordero. Un estilo peculiarmente español, que probablemente tiene su origen en la paenula romana, era completamente cerrado, más corto por detrás que por delante, y con una banda decorando el borde inferior delantero. Otro estilo tradicionalmente español, llevado por tanto hombres como mujeres, es el que tenía una abertura para el brazo izquierdo. También se sigue viendo la capa visigótica corta.
La moda masculina española se distingue por sus prendas para las piernas, especialmente por los pantalones sueltos fruncidos en los tobillos, que pueden verse en las ilustraciones de caballeros y otras figuras importantes; una versión más corta de éstos es usada por las clases inferiores (Figura 8). Estos pantalones podrían ser descendientes del femaralis visigótico, o quizás ser una muestra de influencias musulmanas. La mayoría de los nombres de calzados muestran esta influencia, como las ballugas, que se levantaban alrededor de los tobillos, y los soccos, albacass, y zapatones. (Zapatos se convirtió en el término genérico para el calzado durante el Renacimiento.) Hay también menciones de la sandalia, obviamente procedente de los romanos, y vemos zapatos con la punta retorcida, una influencia de los árabes.
En las miniaturas pueden verse varios tipos de tocados (Figura 9), desde las mitras altas y puntiagudas de los obispos hasta la silueta semicircular, crestada, del rey. También pueden apreciarse los tocados altos y redondos de las clases superiores y el casco puntiagudo del soldado. Hay además evidencia del uso de turbantes, que explicarían lo que parece un disco alrededor de las cabezas de algunas figuras. También se describe una capucha que cubre la cabeza y el cuello, sujetada con una banda grande llamada almaizar.

Siglo XII
En el siglo XII, los peregrinajes aumentaron por toda Europa y crecieron los intercambios de conocimientos. Al convertirse Santiago de Compostela en un lugar de peregrinaje importante, los reinos cristianos del norte de España empezaron a ser influenciados cada vez más por las costumbres del resto de Europa. Aunque la vestimenta acusó también esta influencia, el traje español aún retuvo las singulares tradiciones mozárabes, y hay aún abundante evidencia de influencias orientales.
Como prendas esenciales del s. XII, la cota, túnica ajustada hasta la cintura y desde aquí más floja, tiene mangas sueltas ajustadas, debajo otra sin mangas, muy larga en las mujeres. Los hombres usaban cotas bajo la armadura, que a final del s.XIV se incorporan al traje civil.
A mitad de siglo se hacen botines con suela, siguen usándose abarcas de cuero, y zuecos o galochas de madera para proteger el calzado fino.
Las prendas principales para hombres y mujeres eran el brial, llevado bajo la piel/pellizón, y un manto. (Las palabras almexia y túnica continuaron siendo usadas.) El brial era una túnica, normalmente con mangas ajustadas; las mujeres llevaban el brial largo, pero los hombres preferían una versión más corta a la que podía además practicársele una abertura para facilitar el montar a caballo. El brial se hacía normalmente de tela rica como la cenda (seda fina), xamet, o ciclatón (seda tejida con oro). Los puños solían decorarse con diseños geométricos o espirales, pero no estamos seguros de cómo se aplicaban éstos. Los diseños estampados de motivos pequeños cubriendo toda la tela aún se evidencian.
La piel o pellizón se lleva por encima del brial y, como éste, puede tener una abertura en la falda. Las mangas, sin embargo, son más cortas y anchas (incluso anudadas) y las versiones femeninas muestran mangas ajustadas que se ensanchan repentinamente en la muñeca (Figuras 10 y 11). El nombre de pellizón viene del forro de piel que se ocultaba tras otro forro de tela. Las pieles favoritas eran el armiño, abortones, conejo, y cordero. Estas prendas eran decoradas con bandas alrededor del escote bajo, los bordes de las mangas, los dobladillos de las faldas, y atravesando la parte superior de las mangas (también un estilo musulmán).
Bernis dice que los mantos se llevaban tanto en interiores como en exteriores y que el viejo pallium y manto semicircular romanos continuaron siendo usados. También muy popular en esta época era la capa con sólo una abertura para la cabeza, rematada por una capucha. Las mujeres preferían una versión más corta del manto, similar a un poncho moderno. Los tubrucos (pantalones) continuaron siendo usados pero estaban siendo relegados a las clases inferiores. Una nueva clase de calzado/pantalón, ajustado a la pierna y probablemente atado a las bracae, se iba popularizando.
Durante este periodo los hombres raramente se cubrían el cabello, que podía ser largo o corto, y atado en trenzas. Bajo el cappillo de armor (casco), sin embargo, el pelo se recogía en una cofia, y el cappillo de hierro, que era cónico, dio su nombre a un tocado puntiagudo de tela. Las barbas eran comunes y simbólicas: una barba poco aseada, o una trenzada con un cordel de tela, era signo de duelo, mientras que mantener la barba propia en la mano era signo de gran satisfacción o arrogancia. Un insulto tremendo era el acariciar la barba de otro hombre; El Cid hizo un juramento por aquesta barba que nadi non messó, queriendo decir "por esta barba que nadie ha tocado". Las mujeres, por otro lado, siempre llevaban la cabeza tapada de alguna forma. Un estilo, que muestra influencia bizantina, cubría la cabeza, cuello, hombros, y a veces el pecho, mientras que otro estilo muestra varias capas de tela onduladas alrededor de la cara y cuello. A ambos estilos podía añadirse un gorro.
Aunque hay pocas fuentes documentales sobre la vestimenta de este periodo, lo que vemos es una variedad de estilos inusuales que no aparecen en otras partes de Europa. Esta variedad continúa siendo la característica de la moda española a través del Renacimiento, y recomiendo sin reservas continuar el estudio en este campo a aquellos que se inclinan por explorar territorios inexplorados.
El aseo personal solía hacerse en los lechos de los ríos o en las piscinas de aguas termales. Los príncipes carolingios se bañaban y cambiaban sus ropas los sábados. Nos han quedado restos de utensilios de cuidado personal como tijeras, pinzas depilatorias o peines, especialmente para las damas que mesaban sus cabellos y los "esculpían" con ayuda de largas horquillas.
Encontramos numerosas joyas que servían para adornar vestidos y capas, considerándose la orfebrería germánica como una de las más atractivas de la historia. Nos han quedado sortijas, anillos, pendientes, horquillas, broches, placas-hebillas, joyas que exclusivamente podían utilizar las mujeres como se ha podido constatar en los yacimientos arqueológicos. Estas joyas nos dan fe de la existencia de grandes fortunas en la Alta Edad Media. Tenemos el ejemplo de un general merovingio llamado Mummolus, quien a su muerte dejó 250 talentos de plata y 30 de oro lo que suponían 6250 kilos de plata y 750 de oro, fortuna entre la que destaca una fuente de 56 kilos. Un esclavo culto llamado Andarchius valoró su fortuna en 16.000 sueldos de oro -unos 68 kilos- para convencer a una noble dama de que podía casarse con su hija. El obispo Didier de Auxerre legó a su iglesia en el año 621 aproximadamente 140 kilos de orfebrería litúrgica. Son algunas muestras de la pasión por el oro y la plata desencadenada en estostiempos.
 
Fuentes:
  • España, la Alta Edad Media: Vestimenta de los visigodos, mozárabes, y los reinos cristianos del norte, por Maddalena Jessamyn di Piemonte. Publicado originalmente en Seams Like Old Times, número 18.
  • San Isidoro de Sevilla, quien, en su enciclopedia denominada "Etimologías" (622-623 d. C.) dedica la mayor parte de un capítulo a tratar de la vestimenta. única autora moderna que ha investigado este periodo.
  • Bernis Madrazo, Carmen. (1955). Indumentaria Medieval Española. Madrid: Instituto Diego Velasquez (ahora parte del CSIC).  Que se sepa, es la única autora moderna que ha investigado este periodo.
  • Boucher, Francois. (1987). 20,000 Years of Fashion (expanded edition). New York: Harry M. Abrams, Inc.
  • Davenport, Millia. (1976). The Book of Costume. New York: Crown Publishers. 
  • Post, Chandler R. (1966). A History of Spanish Painting (Vol. 1-10). Cambridge, Mass: Harvard University Press. 
  • Williams, John. (1977). Early Spanish Book Illumination. New York: George Brazillier.
  • Sobre todo interminables búsquedas en Internet.  Siempre es bueno hacer nuevas búsquedas sobre el mismo tema cada cierto tiempo para así encontrar nuevos webs y aún los de siempre puestos al día.
  • La Fragua de Vulcano tiene información interesante acerca de la vestimenta medieval.
 
 
 
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